SOMEWHEREOUT (THE COURT OF SUNRISE - 8 OCTUBRE 2026) - ANÁLISIS/CRÍTICA/RESEÑA
Es increíble como pasa el tiempo, a vece ni yo mismo soy consciente de lo rápido que pasan los días, los meses y con ello, los años. Dos años desde “Providence”, el trabajo más profundo y maduro de SOMEWHEREOUT. Es en estos días de lluvia y de frío, me invade la nostalgia y es cuando las ideas vuelven a fluir. Y con la música de Raúl de fondo que encima contiene ese ingrediente enigmático que evoca todo tipo de sensaciones es mucho más fácil inspirarse. Es una música hecha con el corazón y a corazón abierto, trazada con sensibilidad, algo que por desgracia no abunda. Ese material de nicho, hecho por el propio autor, salido de sus propias entrañas y plasmado de la forma más artesanalmente posible, sin añadidos externos de ningún tipo.
Algo que verás reflejado en la portada, este diseño con franjas negras como las de una película y en medio esa imagen cálida y desalentadora a la vez. Una portada mucho más limpia que la imagen de “Providence” que era un compilado de fotografías e imágenes en blanco y negro mezclada con otras imágenes dando la sensación de sobriedad, sutileza, dolor y desamparo.
La imagen siempre he dicho que debe ir acorde con la música, y en esta ocasión, el haber retomado esa idea para este disco, en mi caso lo veo como un punto positivo a su favor. Y es que “The Court of Sunrise” no está muy lejos de la idea que proponía “Providence” en un principio, se podría entender como una extensión del capítulo anterior a nivel conceptual. Sin embargo, tiene más melodías acogedoras (en el sentido armónico) o al menos, así lo percibo yo. Quizás sea por la voz de Alba Bermejo que le da otro enfoque a la música y porque esta vez está más presente en todo el álbum. En el anterior trabajo “Providence” su voz aparecía en el primer tema “Under the Black Stars” si la memoria no me falla. Pero ahora tiene la voz cantante valga la redundancia y puede mostrarnos sus dotes de forma extendida. Su timbre suena más cercano, tiene un tono acogedor que enseguida te conecta con la música. Además, Alba tira de buena pronunciación con el inglés y eso es un plus añadido.
No es fácil cantar en inglés y que no desentone y para nosotros los españoles, supone un gran reto. Para muchas bandas que cantan en inglés, el idioma puede llegar a ser un hueso duro de roer. Aquí sin embargo sorprende lo bien plasmado que está todo y lo bien afinada que está la voz, su pronunciación, la parte instrumental, la mezcla en general y la producción. El disco, bueno en este caso EP está muy conseguido. Como todo lo que hace Raúl, detrás hay un señor músico y un tipo polivalente que sabe de música y cuyas influencias le han otorgado una experiencia musical amplia y un conocimiento importante del género, algo que no todos poseen. Y en “The Court of Sunrise” da buena muestra de ello, expandiéndose y liderado una propuesta cada vez más sólida.
De lo mejor que he escuchado este año en este género a nivel nacional, llámese progresivo o llámese como se quiera llamar. Porque no solo hablamos de Rock o Metal Progresivo, hay mucho más. Hay elementos del Post-Rock y Rock alternativo, el Hard rock clásico incluso está presente en la pieza instrumental “Arrival” que viene aderezada por un teclado íntimo e introspectivo, una guitarra acústica y una flauta que es un pozo de creatividad sin fin. La primera banda que se me vino a la cabeza nada más escuchar “Arrival” fue ÑU de José Carlos Molina. Es una pieza potente y variada, que también me lleva a la nostalgia con mis adorados Jethro Tull. Iván Emo-Martínez es el encargado de la flauta, Raúl al piano y John Serrano a la guitarra solista marcan uno de los momentos álgidos del álbum. Juntos consiguen unificar ideas para dar lo mejor de cada uno, y a posteriori Raúl con su guitarra acústica moldea un apartado instrumental exquisito.
“Arrival” es un tema que me ha ganado por completo, y eso que el EP contiene cuatro piezas restantes muy llamativas, (todas ellas) talladas con una pizca de ensoñación mística que el anterior LP “Providence” no contenía, y es que la estética ha cambiado y ahora la propuesta tiene un enfoque más sideral, de ello hablaré al final de la reseña. “The Court of Sunrise” serpentea entre los sueños con diferentes apoyos rítmicos (aunque hay de todo un poco), si bien nunca llega a entrar en complejidades difíciles de tolerar para el oído promedio. Es un EP versátil y creativo, también directo y con momentos pegadizos e íntimos que no podrás olvidar fácilmente. Pero es un EP que entra muy bien y no te lo pondrá difícil. Cualquiera que no disfrute del progresivo, puede atreverse con ello sin problema y la voz de Alba es un añadido que lo hace todo más ameno.
La voz de ella tiene mucho impacto en este trabajo. Instantes donde su voz se alza, te abraza y sin que te des cuenta te traspasa con ese fuego etéreo que brilla a través de sus cuerdas vocales. En “The Silver Key” lo podemos ver con esos tonos altos susurrando un estribillo muy contagioso. Tema que empieza con una intro de teclado muy propia de la escena progresiva clásica y que sirve de colchón para amortiguar el impulso que ejerce la guitarra grave en el transcurso de la canción. Una pega, el sonido de batería no me ha convencido del todo, quizás esperaba algo más rotundo, más duro o de más envergadura. No es que esté mal, creo que se acopla bien con la guitarra y con el resto de instrumentos, y en los momentos clave está ahí y cumple. Pero el momento álgido del tema para mí está protagonizado por la guitarra de Raúl allá por el minuto 3 cuando empieza la acción y se fusiona con el teclado dejándonos uno de los momentos más emblemáticos de la obra. Un solo orgásmico de esos que te elevan y te transportan a otra dimensión. Algo perfecto ya que la obra empatiza con ese enfoque.
Si antes comentaba que me faltaba algo en la batería, aquí en “The Grey Path” la percepción es bien distinta, y me encuentro más apegado a la batería y al bajo, la sección rítmica es mágica. Me gusta ese arreglo entre el bajo, la guitarra difuminada y la voz de Alba con el repique de la caja detrás. Me encanta como el bajo fondea evocando dolor y como la guitarra resplandece con un abalorio de melodías que me trasladan a la época del Jazz, allá por 1920, me imagino este tema y me vienen a la cabeza imágenes en blanco y negro de todo tipo, de una época pasada. Sin embargo, la letra habla del sendero gris, y en realidad le viene perfecta la música y cuando atiendan a ella entenderán su mensaje; fiel reflejo de muchas situaciones del día a día y de dejar atrás las penas, aunque el enfoque real es bien distinto si atendemos al concepto en sí de lo que quiere transmitir Raúl. Musicalmente es una canción variopinta pese a su corta duración, ya que tiene estribillos, momentos pegadizos, luces y sombras a nivel musical/conceptual. Pero sobre todo una parte final donde Raúl da el todo por el todo, llevando su música a otro nivel de creatividad. Empieza muy leve y explosiona con toda la intensidad, sin despegarse del piano y de las bondades rítmicas que en ella intervienen.
Llega la hora de “Still Mine”. Una interpretación preciosista con Raúl tomando su guitarra acústica y el teclado, con matices y pinceladas que me recuerdan a algunos temas de los suecos OPETH. Más de su etapa intermedia y de su última etapa. Musicalmente es una pieza muy hermosa y con la voz de Alba gana mucho más. Canción de tintes melancólicos y depresivos donde se habla de añoranza y de aquellos años que quedaron atrás. Canción escrita con dolor que habla del otoño, la misma estación que nos alumbra estos días. Y una pieza cargada de una calidez humana donde la voz de Alba nos abriga sutilmente y la flauta de Iván Emo-Martínez enamora constantemente. Entre medias un aderezo instrumental muy conseguido y un final de infarto con el teclado echando el cierre.
La siguiente “Arrival” de la que hablé al principio contiene una de las entradas más genuinas del Ep, se mantiene viva y fresca desde su inicio hasta el final. Desde la cuidada introducción a lo Steven Wilson y su toque acústico hasta la cabalgata de riffs, el acompañamiento de flauta y el solo de guitarra de John Serrano. Todo un entramado de detalles que en cualquier instante explosiona tus oídos, dejándote atónito ante tal desparpajo musical y tanto talento plasmado. Canción para el recuerdo.
El EP finaliza con “Sunrise”, una canción que desprende frialdad y calidez a partes iguales. Es íntima y por lo que he leído, ha contado hasta con cuatro tipos de guitarras diferentes de ahí el sonido que consigue reflejar. Un medio tiempo aterciopelado con un sonido entrañable y con el piano de fondo acolchando la melodía principal que se difumina al final de la canción. Tema etéreo, acústico incluso y con un guitarreo más urbano e incluso te diría alternativo y gótico donde se ve algo de carisma en la voz, susurros difuminados casi imperceptibles en los que hay que afinar muy bien el oído o incluso subir el volumen del altavoz para apreciarlos. Todo un mejunje floreciente de personalidad, poder y hechizo.
COMO SE SUELE DECIR. MENOS, ES MÁS. MÁS MINIMALISTA, MÁS LIMPIO, MÁS SOBRIO Y TEMPLADO, PERO IGUALMENTE DULCE, ADICTIVO, EN OCASIONES TRISTE, DOLOROSO Y CARGADO DE MUCHA SENSIBILIDAD. Y, SOBRE TODO, TOCADO CON ESE AMOR HACIA LOS PEQUEÑOS DETALLES QUE SON LOS QUE AL FINAL ENGRANDECEN LA OBRA.
Raúl Lupiañez trajo con “Providence” su mejor obra y en ella nos hacía partícipes de las historias del escritor estadounidense Howard Phillips Lovecraft. Ahora con “The Court of Sunrise” nos lleva al universo de los sueños y del terror cósmico. Y algo muy bueno a tener en cuenta es que Raúl ha hecho suyo el universo, atinando con algunas de las melodías más enigmáticas y evocadoras que recuerdo haber escuchado de él en todos estos años de trayectoria. Retratando con madurez historias que en ocasiones pueden resultar escurridizas y otorgándoles un sentido propio, sin ser un calco de las originales. Pero, sobre todo, ahondando en el universo y haciéndolo suyo para sacarle todo el jugo.
SOMEWHEREOUT me demuestra que se pueden lograr grandes hazañas con un buen puñado de ideas. He aquí su capítulo más breve “The Court of Sunrise” pero no por ello inferior. Quitaos los prejuicios y la venda de los ojos, y disfrutad de la buena música que para eso está, y si sois amantes de bandas como TOOL, MARILLION, RUSH incluso, o del propio Steven Wilson, dadle una oportunidad a esta nueva obra de Raúl Lupiañez, que merece mucho la pena. 24 minutos de un viaje de ensueño, y ojo, todo compuesto, escrito y producido íntegramente por él mismo y que gracias a las colaboraciones, sube de nivel, dotando a la obra de un encanto mayor. ¡Muy recomendado!
Si queréis conocer más detalles de la obra de Raúl, os invito a leer mi reseña anterior de "Providence" AQUÍ.
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AUTOR: FRANCISCO ROMÁN (TWITTER)
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